Por: Ernesto Lou | Caballero de Colón
Este mes de junio dedicado a la familia, quisiera desde la experiencia y formación en la fe que me han brindado los Caballeros de Colón, dar algunas orientaciones para la vida familiar núcleo importante de nuestra sociedad.
El beato Michael McGivney ideó esta orden para proteger a las familias. Hoy, la familia cristiana enfrenta retos culturales y económicos complejos. Sin embargo, los postulados de la orden ofrecen una guía clara para superarlos, que a continuación compartiré en cuatro pilares.
1.-LA CARIDAD ANTE EL INDIVIDUALISMO
El primer principio es la caridad. Vivimos en una sociedad que premia el éxito individual y el consumo. Esto genera un peligroso aislamiento dentro del propio hogar. Las familias cambian el tiempo compartido por pantallas y agendas saturadas. Aplicar la caridad en casa significa volver a mirarse a los ojos. Exige poner las necesidades del cónyugue y de los hijos por encima de los deseos propios. La caridad cristiana transforma el hogar en un refugio de misericordia y entrega generosa.
2.-LA UNIDAD CONTRA LA DIVISION FAMILIAR
La unidad es el segundo pilar fundamental. Actualmente, las corrientes ideológicas intentan redefinir el matrimonio y debilitar los vínculos familiares. La falta de comunicación y el ritmo de vida acelerado fracturan las relaciones. Ante esto, la familia cristiana debe mantenerse unida en la fe y en la oración diaria. Los Caballeros de Colón promueven el Santo Rosario y la visita domiciliaria de la Virgen Peregrina como un arma para fortalecer la vida doméstica. Una familia que reza unida desarrolla una resistencia espiritual superior ante cualquier crisis externa.
3.-LA FRATERNIDAD COMO DIMENSIÓN ECLESIAL DEL HOGAR
La crianza de los hijos y la vida familiar actual, a menudo se viven en un aislamiento solitario dentro de los apartamentos o casas de la ciudad. El aislamiento y el secularismo pretenden encerrar la fe en el ámbito privado debilitando el sentido de pertenencia al Cuerpo Místico de Cristo. La fraternidad cristiana nos recuerda que ninguna iglesia doméstica se salva sola. El hogar debe vivir en profunda comunión con la parroquia que es la “iglesia matriz”.
4.- LA FORMACIÓN DE CIUDADANOS CON VALORES Y EL PATRIOTISMO
El patriotismo cristiano se traduce en rescatar el tejido social de Panamá desde la base de la sociedad. El patriotismo llama a los católicos a ser ciudadanos ejemplares. El mayor servicio que una familia puede hacer por su país es ser una escuela de virtudes. Defender la vida, la justicia y la verdad en el espacio público.
La familia cristiana no debe aislarse del mundo por temor a los retos actuales, al contrario, debe iluminar la sociedad. Los hogares cristianos están llamados a ser santuarios de amor, fe y esperanza. Educar a los hijos con el ejemplo en valores como la justicia, la honradez y la defensa de la vida. Una familia que vive el Evangelio de forma abierta se convierte en el mejor servicio público para nuestro país.