Por: Manuel Acevedo / Tiempo de lectura: 4 minutos
Durante este año, en sus Audiencias Generales, el Papa León XIV nos está ayudando a redescubrir el gran regalo del Concilio Vaticano II, comenzando por sus Constituciones. También es importante comentarles que este mensaje ha sido preparado teniendo en cuanta los temas solicitados en la encuesta digital de julio de 2025 en el campo de la formación de la fe y la Biblia.
En la catequesis del 28 de enero, nos invitó a volver al corazón de nuestra fe, iluminados por la Constitución Dei Verbum.
- ¿Y QUÉ NOS RECUERDA DEI VERBUM ?
Que Dios no está en silencio. Él sigue hablándonos hoy a través de la Sagrada Escritura y la Sagrada Tradición, que no se pueden separar. Son dos fuentes que sostienen la misma fe. Por eso, la fe cristiana no es sólo leer un libro antiguo, sino escuchar una Palabra viva, que sigue tocando la vida de las personas, las familias, las comunidades cristianas y la Iglesia.

2. DOS ESCENAS DEL EVANGELIO PARA REFLEXIONAR EN FAMILIA
Para ayudarnos a entender esto, el Papa nos propuso mirar dos escenas muy sencillas del Evangelio.
EN EL CENÁCULO (Jn 14,25-26; 16,13)
La primera tiene lugar en el Cenáculo, Jesús está con sus discípulos y les hace una promesa llena de esperanza: les dice que el Espíritu Santo les recordará todo lo que Él enseñó y los guiará hacia la verdad completa.
Esto nos enseña que el mensaje de Jesús no quedó atrapado en el pasado. El Espíritu Santo sigue actuando hoy en la Iglesia, ayudándonos a comprender la Palabra de Dios en cada momento de la historia… también en nuestra vida familiar.
EN GALILEA (Mt 28,19-20):
La segunda escena que nos propone el Papa es en las colinas de Galilea, Jesús resucitado envía a los discípulos a anunciar el Evangelio a todas las naciones, enseñando todo lo que Él mandó. La fe, entonces, no solo se escribe: se transmite, se vive y se anuncia. Se vive en comunidad yse anuncia con la vida.
3. SAGRADA ESCRITURA Y TRADICIÓN: UN SOLO CAMINO
Estas dos escenas nos ayudan a comprender que la Sagrada Escritura y la Tradición nacen de la misma fuente: Dios mismo. La Tradición no es algo añadido, sino la manera viva en que la Iglesia custodia, explica y vive la Palabra de Dios a lo largo del tiempo.
Por eso los primeros cristianos decían algo muy hermoso: La Sagrada Escritura está escrita primero en el corazón de la Iglesia.
La Palabra de Dios no está muerta ni pasada de moda. El Papa León XIV nos regala dos frases importantes: como decía san Gregorio Magno: “La Escritura crece con quienes la leen”. Y san Agustín nos recuerda que “es un solo el Verbo el que resuena en boca de tantos santos”. La fe es como una semilla: si se cuida, crece; si se comparte, da fruto.
4. UN TESORO QUE DEBEMOS CUIDAR
San Pablo lo expresa repetidamente con fuerza cuando le dice a su discípulo Timoteo: “Guarda el depósito que se te ha confiado” (1 Tm 6,20; 2 Tm 1,12-14).
Ese “depósito” es la fe recibida, un tesoro que la Iglesia está llamada a cuidar fielmente y transmitirla íntegra, con la ayuda del Espíritu Santo y bajo la guía del Magisterio.
La Sagrada Escritura y la Tradición caminan juntas, guiadas por el Espíritu, para conducirnos a la salvación y ayudarnos a vivir la Palabra de Dios en medio de la realidad concreta que vivimos. También hoy, en nuestras parroquias, familias y comunidades, la Palabra de Dios sigue caminando con nosotros, ayudándonos a vivir el Evangelio de Jesucristo, nuestro Maestro.