Por: Padre Manuel Anselmo Díaz

Volver al corazón: vivir la Cuaresma con profundidad
Al ir avanzando en este tiempo de Cuaresma, es bueno detenernos un momento y mirar el camino que el Señor nos propone recorrer. Desde el Miércoles de Ceniza se nos invitaba a entrar en un itinerario de conversión sincera, un camino interior que nos lleve a renovar nuestra relación con Dios.
A la luz del Sermón de la Montaña (Mt 6,1-18), Jesús nos recuerda que la verdadera vida cristiana no busca aplausos ni reconocimiento exterior, sino profundidad interior. La Cuaresma no es apariencia, es interioridad; no es exhibición, es encuentro con Dios. Como señalaba San Juan Pablo II, este tiempo es una oportunidad para volver al corazón, para encontrarnos con el Señor en lo secreto, allí donde Él nos espera con paciencia y amor.
Restaurar nuestra amistad con Dios
El primer domingo de Cuaresma nos invitaba a contemplar las tentaciones y a reflexionar sobre la amistad con Dios. Al inicio de la historia, Adán y Eva vivían en plena comunión con el Señor: caminaban con Él y confiaban en su palabra. Sin embargo, la tentación rompió esa armonía.
Algo parecido puede ocurrir también hoy cuando elegimos nuestros caprichos antes que la voluntad de Dios o cuando sembramos división. Por eso la Cuaresma es el tiempo propicio para restaurar esa amistad, para volver al corazón del Padre y renovar nuestra fidelidad.
Dejar que la luz de Cristo transforme nuestra vida
En el segundo domingo de Cuaresma contemplamos la Transfiguración del Señor (Mt 17,1-9), signo de la gloria a la que estamos llamados.
En este camino quiero reiterar una invitación muy concreta: no vivir como “ruedas sueltas”, desconectados de Dios, de su voluntad y de la vida de la Iglesia. La vida cristiana requiere discernimiento, esa capacidad de mirar la realidad con la luz del Espíritu Santo.
Cuando aprendemos a discernir y a dejarnos guiar por Dios, nuestro corazón se transforma y nuestra vida comienza a reflejar la luz de Cristo en medio del mundo.
Un tiempo de sanación y renovación
La Cuaresma es, por tanto, un tiempo de sanación y renovación. La gracia de Dios actúa silenciosamente en lo profundo de nuestra vida. No se trata simplemente de cumplir prácticas externas, sino de permitir que el Señor transforme nuestro interior y nos conduzca a una relación más auténtica con Él.
Invitaciones para nuestra comunidad
Quisiera también recordar a los padres de familia que están abiertas las inscripciones para el proceso de Catequesis 2026 de Primera Comunión y Confirmación. Pueden encontrar toda la información en nuestro boletín y en las redes sociales de la parroquia.
Asimismo, a mis queridos hermanos varones, los Caballeros de Colón los invitan a conocer y participar de este apostolado que sirve con generosidad a nuestra parroquia.
Por último, quiero compartir con alegría que nuestras transmisiones por YouTube se siguen fortaleciendo. Ahora incorporamos contenidos como ideas del Evangelio del día, frases de Cuaresma y avisos parroquiales. Nuestra intención siempre será la misma: darle lo mejor a Dios.